Esto no es una galería ni un salón de eventos. Es un depósito de cosas que hice mientras el mundo se ocupaba de asuntos más importantes. He clasificado los monitos por categorías para que el trámite sea breve: láminas que se repiten, originales que se quedan solos y objetos que simplemente están ahí.
Pase, mire y si la ansiedad lo supera, llévese algo. No prometo belleza, prometo tinta, papel y un poco de honestidad técnica. Lo demás es pretensión de domingo.
Recién salidos del tintero
Dejé todo en su lugar para que no pierda tiempo buscando.
Encuentre lo que quiere, calme la ansiedad del impulso
y llévese algo que valga la pena mirar.
prints
Píxeles con ganas de ser papel
Ilustraciones que nacieron en la pantalla y terminaron en una impresora seria. Aquí no hay un original escondido en un cajón: el dibujo es este, multiplicado con precisión técnica para que usted pueda colgarlo en su casa sin mayores trámites.
monos originales
Dibujos que no tienen hermanos
Lo que la mano hizo y el papel aguantó. Piezas únicas que no admiten réplica porque la tinta china no perdona y el trazo solo ocurrió una vez. Si se lo lleva, se queda con el registro de una batalla real contra el papel en blanco.
monos originales
Dibujos que no tienen hermanos
Lo que la mano hizo y el papel aguantó. Piezas únicas que no admiten réplica porque la tinta china no perdona y el trazo solo ocurrió una vez. Si se lo lleva, se queda con el registro de una batalla real contra el papel en blanco.
cachivaches
Inventario de lo tangible
Cosas que diseñé para que el mundo no fuera solo plano. Objetos que ocupan un lugar en la repisa con dignidad técnica. Producción nacional de distracciones físicas: útiles para la vista, dudosos para la lógica.
workshop & talleres
El oficio de rayar el papel
Venga a perder el tiempo con sentido. Aquí no enseñamos a ser artistas, enseñamos a que no le dé miedo el lápiz. Un espacio para ensuciarse las manos y entender que un dibujo honesto es mejor que uno perfecto.
workshop & talleres
El oficio de rayar el papel
Venga a perder el tiempo con sentido. Aquí no enseñamos a ser artistas, enseñamos a que no le dé miedo el lápiz. Un espacio para ensuciarse las manos y entender que un dibujo honesto es mejor que uno perfecto.
Lo que hay
Me llamo Sebastián. Soy diseñador industrial de profesión, aunque si le pregunta a mi ex jefe, le dirá que fui el peor empleado de su historia.
Verá, yo tengo un problema: soy un tipo disperso. Mientras en las reuniones se discutían estrategias de mercado y otras ficciones, yo me dedicaba a lo único importante: llenar los márgenes de los informes con «monos». Mi nivel de desconcentración era tal que mi superior, en un acto de rendición que todavía le agradezco, me mandó a dibujar para que dejara de molestar a la gente que sí quería perder el tiempo trabajando. Fue el único diagnóstico acertado de toda su carrera.
Así llegué a esto. Por descarte. Por no saber quedarme quieto en una oficina.
Hoy aplico el rigor del diseño de objetos a la anarquía de la tinta china. No busco la belleza de catálogo; busco la verdad de la mancha. El dibujo es mi manera de poner orden al caos, o quizás de celebrarlo, qué sé yo. El resto es antipoesía: mirar lo que nadie mira y dibujarlo antes de que me distraiga con la siguiente tontería.
Si busca un artista con un discurso místico sobre la «inspiración», se equivocó de dirección. Esto es oficio, aburrimiento bien canalizado y una terca fijación con el error.
Nada más.
Por aquí nos comunicamos
Si tiene un proyecto en mente que valga la pena o una idea que necesite un dibujo, deje su mensaje aquí abajo. Prometo leerlo con atención antes de que la realidad me distraiga con otra cosa.




